Esta semana, de costa a costa se reúnen familias y amigos para celebrar el 4 de julio “día de la independencia”, ciertamente es una gran celebración y la oportunidad para reencontrase con los seres queridos.
Sin embargo, vale la pena recordar que todos hemos venido de diferentes lugares para converger en esta hermosa nación.
Algunos de nosotros cruzamos ríos, desiertos o llegamos en avión, pero todos con la misma esperanza de llegar a una tierra de oportunidades. Y no cabe duda de que encontramos una tierra bendecida, bendecida con montañas y valles, ríos y océanos, tierra fértil, bosques maravillosos y ciudades prometedoras.
Dios nos ha guiado hasta esta hermosa nación donde llegamos desamparados, cansados y temerosos pero llenos de esperanza en un futuro mejor. Y aquí nació un sueño, un sueño de libertad de toda opresión, un sueño de esperanza para nuestros hijos, un sueño de nuevas oportunidades que hubiera sido imposible en otro lugar.
El sueño continúa y debe ser nuestra oración: “Dios, bendícenos y ayúdanos a alcanzar nuestros sueños”
Ps. William D. Llana
San Esteban Episcopal Church, Cleveland, Texas





