Majlá, Noa, Joglá, Milca y Tirsá, son cuatro mujeres que habían quedado en total abandono por la muerte de su padre. Juntas se presentaron ante Moisés y pidieron su compasión, y la compasión de Dios. (Números 27)
Ellas le plantearon una pregunta muy interesante “¿Será borrado de su clan el nombre de nuestro padre por el solo hecho de no haber dejado hijos varones?” (Números 27:4a, NVI).
Lo que estaban pidiendo a Moisés eran los derechos sobre la propiedad de su padre, algo que no se concedía a las mujeres dentro de ese tiempo porque las hijas no heredaban propiedades. Aun así, Moisés consideró su caso y llevó su pedido ante Dios. La respuesta de Dios es muy interesante: “Lo que piden las hijas de Zelofejad es algo justo, así que debes darles su propiedad entre los parientes de su padre. Traspásales a ellas la heredad de su padre (Números 27:5-7).
Esta historia nos hace ver el corazón de Dios hacia las mujeres. Las mujeres argumentaron un caso personal pidiendo justicia, lo que afecto a la comunidad entera. La ley fue modificada, y todas las mujeres que se habían quedado sin padre o hermanos terminarían beneficiándose (Números 27:8-11).
Estas mujeres tomaron la iniciativa y dieron un paso adelante para cambiar lo que había sido establecido. Hoy en día, ellas sirven de ejemplo para todas las mujeres. Dios les da inteligencia, voluntad y creatividad para alcanzar sus sueños y luchar por sus necesidades.
Oremos por las maneras en que podemos ser usados para cambiar la historia en beneficio de otras personas.





