Recientemente en una predicación escuché decir la siguiente ilustración: en la ciudad de Los Ángeles California, encontraron muerta en la vía pública a una mujer que dejó casi 40 millones de dolares dentro de su casa la cual estaba extremadamente en muy malas condiciones.
Cuando su hijo se enteró de la muerte de su madre se presentó al anfiteatro para identificar el cadáver de su mamá, a este hombre le faltaba una pierna y cuando las autoridades a manera de consolación le preguntaron cómo había perdido su pierna, él contestó que en su adolescencia sufrió un accidente y su mamá por ser demasiado tacaña no disfrutaba su dinero y así mismo, por no emplearlo en sus gastos médicos, ella prefirió la amputación de su pierna. Inmediatamente después de esa ilustración, el predicador continuó diciendo que tal y como esa mujer tacaña, existen dentro de la Iglesia de Cristo muchas personas que por no saber o no identificar cuáles son las riquezas espirituales que tenemos en Cristo, no disfrutamos de ellas y por lo tanto, con ese hecho, existe en algunas personas un cierto parecido a la mujer tacaña, antes mencionada.
Esta ilustración de la cual hago mención, de manera personal me hace pensar en la siguiente reflexión: ¿Como una visión correcta del Evangelio me debe impulsar a llevar las buenas nuevas?
La Escritura dice en Mateo 28:7 (primera parte), lo siguiente: E id pronto y decid a sus discipulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea.
Ellas (se refiere a las mujeres que anduvieron con Jesús predicando el Evangelio), obedecieron las instrucciones del Ángel y fueron corriendo con el propósito de encontrar a los discípulos para dar las buenas nuevas a ellos. Ellas estaban llenas de gozo por el hecho de la “resurrección”, pero a la vez temerosas porque tal vez no iban a comprender completamente las implicaciones de este importante suceso. Sin embargo deseo ayudarle de manera breve y concisa lo que implica este importante suceso: Cristo Jesús murió por las personas de todo el mundo y no se quedó en la tumba, la Palabra de Dios dice como acabamos de leer; que resucitó de entre los muertos.
Él murió para pagar con su propia vida por los pecados de todos nosotros, ningún pecador se puede acercar a Dios. Cristo murió y resucitó para que usted y yo al creer esa verdad confesemos que creemos en fe en nuestro corazón y de esa manera, seamos salvos.
Si usted desea tener vida en abundancia y experimentar y disfrutar esas riquezas espirituales, le invitamos para que busque a Cristo Jesús y pueda recibirlo en su corazón como su salvador personal.
En conclusión: personalmente puedo decir que tengo a Cristo como mi salvador personal y así mismo tengo una de tantas y muchísimas riquezas espirituales que existen como lo es la Palabra de Dios.
Si tiene preguntas sobre el tema puede llamar al (832) 659-2424, somos parte de Gracia y Fe Iglesia Cristiana de San Antonio, Texas. Pastor: Roy Fletcher, teléfono (210) 863-1804. También somos parte del compañerismo espiritual de Vida Nueva Para el Mundo (México).





