Devocional semanal del evangelista Luis Gomez: Historias de Cicatrices

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En cierta ocasión lei acerca de un grupo de personas en las que cada una platicaba de cómo se habían hecho una cicatriz. Me llamó la atención una historia en la cual la persona que hablaba, recordaba su infancia y platicó que un dia viendo una mariposa volar sobre el jardin de flores de su mamá, se molestó mucho al ver lo que estaba pasando, inmediatamente corrió a la cocina para agarrar una jarra de vidrio y la llenó de agua para tirársela a la mariposa, pero en el apuro, tropezó y al caer sobre el piso de cemento del patio, la jarra se hizo pedazos y le dejó una horrible herida en el antebrazo que requirió 20 puntos para cerrarla.

Hoy en el presente, ella extiende su antebrazo y mira su cicatriz recordando cómo fue que se la causó.

Esta historia en lo personal, me hace recordar cuando Jesús apareció ante sus discipulos después de su muerte, llevaba sus cicatrices. En el evangelio de San Juan se registra que Tomás quiso ver “en sus manos la señal de los clavos”, y Jesús lo invitó a verificarlo, diciéndole: “Pon aqui tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado” (Juan 20: 24-29). Para demostrar que era Él el mismo Jesús, que resucitó manteniendo visibles las cicatrices producto de su sufrimiento.

Las cicatrices de Jesús comprueban que Él es el Salvador y narran la historia de nuestra salvación. Las marcas de sus manos y pies atravesados, y el hueco de su costado revelan la historia del dolor que Él sufrió y soportó para beneficio a nuestro favor. En su Evangelio Juan habla acerca del desarrollo de la incredulidad, que culminó en que los enemigos de Jesús lo crucificaron.

De manera opuesta, Juan también habla acerca del desarrollo de la fe de los discípulos que ahora llega a su culminación en Tomás.

Jesús, el Hijo de Dios pronunció una bendición sobre todos los que llegarían a la fe sin la ayuda de una manifestación visible y corporal (20:29). Esta bendición llega a todos los que hemos creído en el evangelio proclamado y en las evidencias que lo hacen real. Los creyentes que vivimos hoy en día, somos los receptores de su bendición especial: “bienaventurados los que no vieron y creyeron”.

Si tiene preguntas sobre el tema o si desea que hagamos oración por usted, puede llamar a Gracia y Fe Iglesia Cristiana de San, Antonio, Texas. Pastor Roy Fletcher, teléfono (210) 863-1804, o puede llamar al teléfono (832) 659-2454. También somos parte del compañerismo espiritual de Vida Nueva Para el Mundo (México).

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