Devocional semanal del evangelista Luis Gomez: Comida sobre nuestra mesa

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Hace poco tiempo leí en una revista que la directora de una escuela cristiana para sordos escribió sobre una manera importante de ver las cosas en un artículo titulado: “En este mes un bendito comienzo”, mencionó que, en 7 años, era la primera vez en la escuela ver un superávit y ¿cuál era ese superávit?


Simplemente ver alimentos para un mes. Mencionó que ella es la encargada de alimentar a un grupo de aproximadamente 80 niños hambrientos. Su nota iba acompañada del siguiente versículo: Dar gracias al Señor, porque Él es bueno; Porque para siempre es su misericordia (1 Co. 16:34). Esta directora confia en la provisión de Dios para los niños y el personal de su escuela. Se considera una mujer de fe.

Al momento de estar leyendo esa revista, me hizo recordar la cita bíblica qué dice lo siguiente: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni qué habéis de vestir (Mateo:6:25 -34). Jesús el unigenito Hijo de Dios afirmó que su Padre ha integrado en su creación los medios necesarios para sustentar todas las cosas. Las aves reciben alimento sin trabajar para mantener su vida, no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros grandes cantidades de alimento.

¡Los creyentes valen mucho más para Dios que las aves! Los lirios crecen a diario gracias al proceso natural que está dentro de ellos. Por lo tanto, el individuo no tiene que afanarse por su existencia (Mt. 6:31). Porque por mucho que se afane, no podrá añadir tiempo a su vida, ni a su estatura un codo.

En lugar de ser como los gentiles que se preocupan por las necesidades materiales, los discípulos deben preocuparse de las cosas de Dios, su reino y su justicia. Luego, todas estas cosas serán suplidas en el tiempo de Dios. Esa es la vida que diariamente se sostiene por Fe.

Preocuparse no ofrece ningún bien. No conviene preocuparse por el día de mañana porque cada día tiene suficientes asuntos que atender. El afán es un indicio de que la persona tiene “poca fe” en lo que Dios puede hacer. Cuando un discípulo tiene cuidado cotidiano de las cosas de Dios que le han sido encomendadas, nuestro Padre celestial (6:26-32) se encarga de suplir sus necesidades diarias.

Por consiguiente, esta pregunta es para todos: ¿Tenemos fe en que Dios proveerá? Si es así, estamos creyendo en las palabras de nuestro Salvador: “No os afanéis por vuestra vida”. Así que, no os afanéis por el día de mañana (Mateo 6: 25-34).

Si tiene preguntas sobre el tema, puede llamar al (832) 659-2454. Dios le bendiga!!

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