Devocional semanal del evangelista Luis Gomez: Pidámosle a Dios

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Cuando me diagnosticaron la necesidad de un trasplante de pulmones y que era urgente, no podía encontrar la manera correcta de pedirle a Dios que me sanara. El pulmonólogo, de una manera fría me dijo que solamente me quedaban 8 meses de vida y que se requería el trasplante lo más pronto posible o de lo contrario moriría. Aún recuerdo la expresión de mi esposa al tratar de animarme, cuando me dijo: “eso es lo que dice el médico, pero Dios tiene la última palabra”.

Pensaba en personas que tenían problemas más graves que los míos como por ejemplo: desempleo, hambre, pobreza, enfermedades aún más complicadas por la que yo estaba padeciendo, etc. No obstante, un día escuché por la radio a un pastor y a la vez médico de profesión y le llamé para hacerle unas preguntas con relación a mi situación y él hizo una oración tan simple a mi favor y gracias a Dios sané de esa enfermedad.

Fue una oración tan sencilla y tan humilde que me indujo a dejar de complicar mis peticiones de oración, ya que Dios nos oye perfectamente y conoce nuestros clamores cuando necesitamos de su ayuda.

Esa situación me hizo recordar un pasaje que se encuentra en el Nuevo Testamento que dice lo siguiente: El Espíritu Santo conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos (Romanos 8:27). Ese pasaje me demuestra que Dios sabe lo que nosotros estamos pasando, es una observación interesante acerca de la omnisciencia del Padre (Dios todo lo sabe) y de la intimidad que existe en la Trinidad.

El Espíritu Santo sabe lo que hace aunque el creyente no sepa cómo orar y expresar sus peticiones el Espíritu Santo lo hace por nosotros. Cuando acudimos en oración a nuestros Padre celestial, el Espíritu Santo nos ayuda traduciendo nuestras oraciones según los buenos propósitos de Dios para nuestra vida. Dios no solo desea que le contemos lo que hay en nuestro corazón, sino que también nos proporciona el mejor intérprete para ayudarnos a orar.

Podemos estar seguros de que nuestras oraciones nunca se traducirán de manera incorrecta, la participación del Espíritu Santo nos ayuda en nuestras oraciones de acuerdo a los propósitos de Dios. ¡ Dios le bendiga!

Por lo tanto, con respecto a la salvación de nuestra alma, la Biblia dice lo siguiente:”Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

Si tiene preguntas sobre el tema puede llamar o textear al (832) 659-2454.

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