La mujer que me hizo ser quien soy

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Por: Cynthia Silva

Normalmente, como parte de mi trabajo, me toca escribir sobre personas que han fallecido. He escrito sobre familias que han perdido a alguien que aman y he tratado de encontrar las palabras correctas para contar sus historias con respeto y cariño.

Pero este lunes, la historia se volvió personal.

Mi mamá falleció.

Por primera vez, no estoy escribiendo sobre la pérdida de otra familia. Estoy tratando de encontrar las palabras para hablar de mi propio dolor y de lo mucho que ha cambiado mi vida y la de mi familia.

Como reportera y editora, estoy acostumbrada a hacer preguntas, buscar información y contar lo que pasó. Pero cuando se trata de tu propia mamá, no existen palabras suficientes.

Quiero compartir algo con ustedes, mi comunidad. La mujer que fue mi mamá es una gran parte de la razón por la que soy quien soy hoy.

Muchas de las cosas que creo, la manera en que trato a las personas y el amor que tengo por mi comunidad vienen de ella. Desde siempre, ella me animó a compartir el amor de Cristo con los demás. Me enseñó que debemos ayudar a otros, estar presentes cuando alguien nos necesita y nunca hacer sentir a una persona que está sola.

Eso es algo que llevaré conmigo toda mi vida.

Mi mamá no solamente fue mi mamá. Ella fue una parte muy importante de mi vida y de la persona que soy. Su ausencia deja un vacío muy grande en mi corazón, un vacío que sé que tomará tiempo aprender a vivir con él.

También quiero decirles algo a todas las personas de nuestra comunidad que alguna vez confiaron en mí para contar sus historias de pérdida.

Ahora entiendo un poco más lo que se siente recibir un mensaje que dice “lo siento mucho por tu pérdida” o “estoy orando por ti”. A veces uno no sabe qué decir cuando alguien pierde a un ser querido. Pero créanme, esas palabras significan mucho.

A mi comunidad, gracias.

Gracias por cada mensaje, cada oración, cada abrazo, cada palabra bonita y por cada persona que se ha tomado el tiempo de preguntar cómo estamos.

Siempre he creído que una comunidad es mucho más que el lugar donde vivimos. Es la gente que está ahí para nosotros en los buenos momentos, pero especialmente en los momentos más difíciles.

Ahora soy yo quien necesita de esa comunidad.

Tal vez no tenga las palabras en estos momentos. Tal vez no pueda contestar todos los mensajes o estar tan presente como normalmente lo estoy. Estoy viviendo mi duelo y tratando de tomar un día a la vez.

Pero quise compartir esto con ustedes porque ustedes me han permitido entrar a sus hogares y a sus vidas por medio de las historias que escribo. Ustedes han confiado en mí para contar sus historias, y sentí que también era importante ser sincera con ustedes sobre la mía.

Les pido de corazón que mantengan a mi mamá, a mi familia y a mí en sus oraciones.

Y mientras atravieso este momento tan difícil, también quiero recordar algo que ella siempre me enseñó: compartir el amor de Cristo, ayudar a los demás y nunca olvidar que Dios está con nosotros aun en los momentos que más nos duelen.

Sé que una parte de ella siempre vivirá en mí, en mi forma de ser, en mi fe y en la manera en que trato de servir a los demás.

Gracias, comunidad, por acompañarme en este momento.

Con cariño,

Cynthia Silva

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