Uno de los testimonios que más me ha impactado, es el que escuché cuando testificó una hermana y dijo que fue adoptada a los 6 meses de edad, me asombró mucho cuando ella mencionó que sus verdaderos padres no eran sus padres biológicos, que para ella sus verdaderos padres eran los que la adoptaron cuando la vieron.
Considero que ese testimonio merece un profundo respeto por la gratitud que ella tiene hacia sus padres adoptivos. Por lo tanto, actitudes como la de los padres adoptivos deberían de ser testificadas también para glorificar más a Dios y para que nuestra relación con Él, sea más transparente.
Ese testimonio, me hace recordar la Escritura del apóstol Pablo, donde dice: Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo (Efesios 1:4-5).
Si analizamos bien la naturaleza de ese pasaje bíblico: eso implica que fuimos escogidos por Dios y adoptados como hijos suyos. Mediante la adopción espiritual, tenemos una relación esencialmente nueva con Dios, debido a que espiritualmente Él es nuestro amado y verdadero Padre.
A través de la voluntad soberana de Dios, aquellos que son salvos han alcanzado la unidad eterna con Cristo. No obstante, Dios de forma milagrosa otorga su propia naturaleza a quienes ha elegido y que han confiado en Cristo.
Esta relación debería conmover nuestro corazón para que le adoremos con agradecimiento. La Biblia dice que los adoradores deben de adorar en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24).
Por último solo me queda decir que Dios es bueno, es fiel y ama a cada persona como si fuera la única que existiera.
De igual manera, Dios merece toda la alabanza porque ha escogido a su Hijo Jesús, que es quien fue a la cruz a pagar la deuda de nuestros pecados, “Dios le bendiga”. Pregunta de reflexión:¿Usted confía en Cristo?
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